Por Juan Eduardo Gil Mora
Los humedales en general y, particularmente los humedales altoandinos, los que se hallan por encima de los 3,000 m.s.n.m. son ecosistemas altamente productivos y benéficos para el desarrollo humano, brindan agua para el consumo humano y animales, peces y son zonas de pasturas para camélidos andinos, refugio de aves, importantes para el ecoturismo y brindan diversos servicios ambientales, que favorecen y otorgan estabilidad a poblaciones humanas (Gil Mora, 2011); los humedales constituyen uno de los ecosistemas más importantes del capital natural; toda vez que, albergan una diversidad de especies animales y vegetales; consecuentemente, requieren ser conservados y/o manejados en el contexto de un desarrollo sostenible, puesto que, es indispensable para el mantenimiento de la biodiversidad y, disminuir los efectos del cambio climático (Izurieta, 2004).
De otro lado, una característica de interés es que los humedales son ecosistemas altamente productivos, posibilitan un mejor desarrollo de las comunidades andinas, además de ser fuentes importantes de beneficios económicos (Schuyt y Brander, 2004). Consecuentemente, los humedales de los Andes son ecosistemas de enorme importancia estratégica para cientos de miles de familias. Su valor ecológico, económico, social y cultural debe ser considerados para el diseño y ejecución de políticas de desarrollo en una Región.
El 2 de febrero de cada año se celebra el Día Mundial de los Humedales y en él se conmemora la fecha en que se adoptó la Convención sobre los Humedales, el 2 de febrero de 1971, en la ciudad iraní de Ramsar; el tema para el 2026 es “Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural”. Las NNUU, sostiene que los humedales se encuentran entre los ecosistemas con las mayores tasas de deterioro, pérdida y degradación; un estudio de la ONU, sostiene que, los humedales están desapareciendo tres veces más rápido que los bosques y constituyen el ecosistema más amenazado de la Tierra. En tan solo 50 años, desde 1970, se ha perdido el 35 % de los humedales del mundo (MEA, 2005); otro estudio, señala que, entre las actividades humanas que provocan la pérdida de humedales se incluyen el drenaje y el relleno para la agricultura y la construcción, la contaminación, la sobrepesca y la sobreexplotación de recursos, las especies invasoras y el cambio climático.
A continuación, se explican brevemente los principales servicios ambientales de estos importantes ecosistemas que merecen ser adecuadamente gestionados.
1. PROVISIÓN DE AGUA.

Los humedales se forman en zonas con suelos impermeables; en época de precipitación incrementan su volumen y espejo de agua debido a la escorrentía, deshielos y a la presencia de vegetación; el agua es almacenada en el depósito o vaso que forma el humedal; por lo tanto, el agua es un recurso y un servicio ambiental que proporciona el humedal.
El agua dulce almacenada en el humedal es utilizada para aprovisionar agua de consumo a las comunidades y poblaciones, para regar los cultivos, para abrevar el ganado y para satisfacer otras necesidades humanas. También puede ser empleado para la acuicultura, especialmente la piscicultura.
Los humedales andinos son ecosistemas estratégicos de reserva y sostenibilidad del ciclo hidrológico, en realidad es allí donde se inician los cursos de agua (Mitsch y Gosselink, 1993).
Muchas poblaciones como es el caso de Cusco y Abancay se abastecen del agua de las lagunas, Piuray y Rontoqocha respectivamente. Por lo tanto, es imprescindible mantener los ecosistemas para su continua provisión de agua a las ciudades.

2. REGULACIÓN DE ESCORRENTÍA Y EROSIÓN.
Los humedales se forman en lugares estratégicos de una cuenca; especialmente donde hay posibilidades de acumulación y retención de agua; son más abundantes en las zonas de descarga de las cuencas (Moreno et al., 2007). Estas particularidades posibilitan que los humedales retengan el agua que corre pendiente abajo generando erosión del suelo y arrastre de sólidos; cuando esto ocurre, los humedales son los que retienen los sedimentos y hacen las veces de sumideros acumulando y reteniendo miles de toneladas de sólidos de arrastre que en muchos casos pueden afectar la estructura funcional del ecosistema; sin embargo, evita la erosión y la pérdida de suelo fértil.
La vegetación circundante y palustre de los humedales disminuye la velocidad del agua debido a la fricción que ejerce e induce la sedimentación en áreas con aguas someras y en planicies de inundación, reduciendo de esta manera la fuerza erosiva del agua y construyendo diques naturales con las propias plantas (Cronk y Fennessy, 2001).
Los humedales constituyen sumideros de sedimentos tanto en el corto como en el largo plazo. Con la inundación, el agua se distribuye en una superficie mayor, es decir sobre la planicie de inundación y reduce su velocidad. Así los sedimentos se depositan y quedan atrapados entre las plantas. Las funciones ecológicas que desarrollan los humedales favorecen la mitigación de las inundaciones y de la erosión del suelo.
3. ZONAS DE FILTRACIÓN Y RECARGA.

Como ya manifestamos, los humedales son ámbitos hacia donde fluye y puede acumularse el agua. El agua se acumula en los poros del suelo y se va percolando e infiltrando lentamente hacia el subsuelo para incorporarse a los mantos freáticos y otra parte se evapora para dar continuidad al ciclo hidrológico. De esta manera los humedales actúan como una “esponja” que controla el flujo de agua e impide que siga escurriendo, disminuye su velocidad evitando la erosión y la filtra lentamente.
El agua retenida en el humedal, se filtra desde el cuerpo de agua hacia el manto freático, ayudando a mantener los niveles de agua subterránea y constituyen zonas importantes de recarga de acuíferos; apareciendo luego como manantes de gravedad y riachos producto de la infiltración, que son sumamente importantes en la vida cotidiana de las comunidades (Carter, 1996).
4. MANTENIMIENTO DE LA CALIDAD DE AGUA.

Las aguas que alimentan a un humedal, usualmente transportan sedimentos, nutrientes, trazas de metales, pesticidas, agroquímicos y sustancias orgánicas. Los humedales capturan, retienen, precipitan, transforman, absorben, volatilizan, sedimentan, nitrifican descomponen, reciclan y exportan muchos de los compuestos alóctonos que son transportados por las aguas afluentes del humedal; por tanto, el agua que ingresa al humedal, usualmente es muy diferente de la que sale (Gil Mora et al., 1996).
Además, a través de la retención, transformación y/o remoción de sedimentos, nutrientes y contaminantes juegan un rol escencial en los ciclos de la materia y en la calidad de las aguas.
Los humedales juegan un papel muy importante en la eliminación, transformación, disminución y dilución de contaminantes, actúan como un sumidero o filtro natural mediante procesos aeróbicos y anaeróbicos; por tanto, mantienen la calidad del agua. De esta manera, aparejado al servicio ambiental anterior de reabastecimiento de agua subterránea, el agua que se filtra a través de los humedales se va purificando.
El tipo de vegetación, tamaño y profundidad del agua en el humedal, permiten reducir el flujo de agua y facilita que se deposite el sedimento que arrastra. Esta sedimentación ayuda a remover los nutrientes y tóxicos contenidos en las partículas de sedimentos.
En el estudio citado (Gil et al., 1996), las aguas del río Lucre arrastran fosfatos, nitratos, carbonatos, materia orgánica, sólidos de arrastre y otras sustancias; todas estas sustancias son retenidas en el humedal; el caso más importante es que los fosfatos y nitratos son retenidos en más del 95%, los sólidos y materia orgánica en un 100%; por lo tanto, el efluente tiene características distintas al influente.
5. PROTECCIÓN DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA Y DEL BANCO GENÉTICOico.

Los humedales son ecosistemas bastante complejos no sólo por la riqueza en biodiversidad; sino también por las diversas interacciones existentes entre el biotopo y la biocenosis; pues, el hábitat compuesto por flora y fauna de los ecosistemas acuáticos depende de manera importante de la conexión dinámica entre los ecosistemas terrestres y acuáticos que interactúan; de los procesos físicos tales como los flujos de agua y sedimentos, así como de otras condiciones biofísicas tales como calidad y temperatura del agua, condiciones de oxígeno disuelto en superficie y en la columna del agua, relaciones tróficas que permiten establecer las cadenas alimenticias, entre otras. Entre los principales componentes de estos ecosistemas están la sucesión de vegetales; es decir, plantas al borde del humedal, las palustres, acuáticas; esto es, una vegetación predominante de hidrófitas, es decir, plantas adaptadas a vivir en condiciones de inundación; además, algas, peces, aves acuáticas, mamíferos y varios tipos de crustáceos y bivalvos, microrganismos, entre otros habitantes. El banco genético que se encuentra en estos ecosistemas forma una parte fundamental del mantenimiento de la biodiversidad en estos ecosistemas frágiles (INRENA, 1996).
Además de lo anterior, los humedales tienen una zonación y estratificación muy diversas y constituyen ámbitos de concentración de una gran diversidad de especies de aves y sitios de nidificación y zonas de paso en las grandes rutas migratorias.
Al ser los humedales zonas con características muy concretas, presentan una gran cantidad de especies endémicas, adaptadas a ese entorno, consecuentemente, con un incremento de la biodiversidad de especies muy importante, a esto lo conocemos como un servicio de mantenimiento de la biodiversidad y de la diversidad de genes.
6. CAPTURA DE CARBONO.

La acumulación neta de Carbono en los humedales resulta de la productividad primaria y la deposición o acumulación de sustancias orgánicas alóctonas, menos la descomposición de materia orgánica en el suelo. Este balance, determina si un humedal actúa como fuente de gases invernadero o como trampa de Carbono.
La acumulación de Carbono en los humedales se realiza en dos compartimentos principales, la biomasa vegetal y los sedimentos (Hernández, 2010).
Los humedales son considerados como sumideros de CO2, pues este gas es tomado de la atmósfera y convertido a Carbono orgánico por las plantas a través de la fotosíntesis. Se han estimado productividades primarias de más de 10 Mg C/ha/año (Neue et al., 1997). También se reporta que la totora almacena 73.7 t CO2/ha (Palomino Contreras, 2007)
En el caso de los suelos de humedales, los promedios de descomposición de material orgánico suelen ser bajos por las condiciones anaeróbicas, por lo que su potencial de almacenamiento de Carbono es alto (Collins y Kuehl, 2000). La formación de turba en los humedales representa el sumidero de Carbono en estos ecosistemas; la turba se define como suelo sin consolidar formado por materia vegetal fibrosa parcialmente descompuesto que se acumula en un ambiente anegado (Mistch y Gosselink, 2000).
Por lo manifestado, los humedales se pueden considerar como sumideros de carbono (C) por su alta capacidad para almacenar Carbono en la biomasa vegetal y en el suelo inundado.
Los humedales tienen un potencial importante de secuestro de carbono, pero el drenado, quemas y pastoreo provocan la oxidación del carbono almacenado en ellos y la liberación de CO2. Estos ecosistemas andinos pueden contribuir a la mitigación de los gases de efecto invernadero; por lo tanto, la destrucción de los humedales incrementa el carbono atmosférico (CO2) y contribuye al calentamiento global (efecto invernadero), ya que se libera la gran cantidad de carbono que estaba almacenado en el ecosistema en forma de gases, principalmente metano.

7. ACTIVIDADES ACUÁTICAS RECREATIVAS Y DE VALOR ESCÉNICO.
Dependiendo de la extensión y profundidad, el agua de los humedales provee numerosas y variadas oportunidades para la recreación: natación, buceo, canotaje, pesca deportiva, veleros, ciclismo acuático, etc. Además de ofrecer un escenario con un alto valor escénico que contribuye en la tranquilidad y bienestar del visitante. Si estos servicios se tomaran en cuenta y se valuara su impacto y beneficio social y educativo (fuente local de empleo, diversión sana para la juventud, recreación para turistas de la tercera edad, artesanías, comercio, gastronomía, deportes al aire libre, etc.) Se tendría mucho más cuidado en los planes de manejo aplicables para estas zonas.
Los humedales andinos, como las lagunas, podrían ser una fuente importante de producción dulceacuícola, sus aguas adecuadamente manejadas, podrían ser interesantes recursos de alimentación si se introduce una piscicultura en forma intensiva y extensiva, se tienen ejemplos con resultados positivos, estos humedales podrían formar parte de la solución al hambre y desnutrición de nuestros pueblos; algunos de estos humedales pueden llegar a ser más productivos que los suelos agrícolas sujetos a los actuales cambios climáticos; la piscicultura podría producir miles de toneladas de pejerrey y trucha; por lo tanto, sugerimos un programa regional de piscicultura aprovechando los cientos de lagunas que posee nuestra Región. Es el caso de las lagunas de Huaypo, Qoriqocha, Langui, Pomacanchi y otros.

8. OTROS VALORES DE TIPO CULTURA, ÉTICO, ANÍMICO Y ESTÉTICO.
Este tipo de valores no son fáciles de valuar, pero juegan un papel de gran importancia en las sociedades y en sus expresiones culturales. Los humedales y sus habitantes han sido fuente de inspiración de pinturas, canciones, poemas, danzas, religiosidad entre otros muchos. Además, los humedales y cuerpos de agua juegan un papel fundamental en el mantenimiento de paisajes de alta calidad estética, y de sitios de recreación del hombre por lo que tienen un alto número de valores denominados “de no uso o no consumo”. Para el ecoturismo y el turismo ornitológico en particular, los humedales son un gran escenario de atracción por su gran belleza y la biodiversidad de aves presente, en nuestra Región ocurre en Huacarpay, Qoriqocha, Huaypo, Cuatro lagunas y otros.
9. INCREMENTO EN EL VALOR DE LA PROPIEDAD.
Frecuentemente se utilizan cuerpos de agua o humedales en buen estado de conservación para la oferta turística o de alto valor residencial. Es de notar que estos valores están asociados con los habitantes urbanos de sociedades de países donde han sido satisfechos la renta como componente de la calidad de vida. Los habitantes rurales no siempre comparten esta visión y no consideran la orilla de ríos, lagunas o lagos como sitios seguros para establecerse. Tener una propiedad junto a un humedal conservado, gestionado y adecuadamente presentado, tiene influencia directa en el valor de la propiedad.
10. EDUCACIÓN E INVESTIGACIÓN.
Considerando que los humedales son ecosistemas naturales con abundante biodiversidad y recursos hídricos, desarrollar la investigación y la educación ambiental constituyen pilares fundamentales para la conservación de estos ecosistemas, enfocándose en aumentar la conciencia pública, entender los servicios ecosistémicos y fomentar la toma de decisiones basada en resultados de ciencia básica y aplicada. Los humedales albergan una gran diversidad de hábitats y especies; un caso podría ser el examinar los tipos de polen en capas de turba extraída de turberas, se aprende sobre los cambios históricos en el clima y la vegetación a lo largo de miles de años. Los humedales son áreas de escala para aves migratorias y también residen aves endémicas; por lo tanto, constituyen recursos valiosos para la educación y la investigación; de otro lado, conocer mediante investigación la cantidad de carbono almacenado en la vegetación palustre y en los sedimentos de fondo como en las turberas, será de interés para conservar el humedal como fuente importante para la lucha contra el cambio climático.
Como se deduce de todo lo manifestado, los humedales actúan como “esponjas” naturales, absorbiendo y almacenando el exceso de precipitaciones, el mayor caudal de los cursos de agua afluentes; consecuentemente, reduciendo las inundaciones y los procesos erosivos; durante la época seca liberan el agua almacenada, retrasando el inicio de las sequías, atemperando el clima local y reduciendo la escasez de agua. Los humedales están considerados como uno de los ecosistemas más productivos del planeta, regulan procesos ecológicos como los ciclos del carbono, nitrógeno e hidrológicos y se reconocen como fuentes de biodiversidad. Los humedales son importantes espacios de vida y de riqueza cultural, fecundos en simbolismos y valores espirituales para las comunidades campesinas.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.
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Gil Mora, J. Eduardo; Cumpa Cayuri, Mario; Cruz Miranda, Luciano. (1996). Dinámica de los Procesos Ambientales en la Laguna de Huacarpay-Lucre. INANDES, UNSAAC.
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Mitsch, W.J. y Gosselink, J.G. (2000). Wetlands. J. Wiley & Sons, New York.
Moreno-Casasola, P. y A. C. Travieso-Bello. 2007. Los humedales. pp. 233-260 In: P. Moreno-Casasola (ed.). Entornos Veracruzanos: la costa de la Mancha. Instituto de Ecología A. C. Xalapa, Veracruz, México.
Neue, H., Gaunt,J., Wang, Z., Becker-Heidmann, P., Quijano, C. 1997. Carbon in tropical wetlands. Geoderma 79: 163-185.
Palomino Contreras, Diana. (2007). Estimación del servicio ambiental de captura del CO2 en la flora de Los Humedales de Puerto Viejo. Tesis, UNMSM. Lima.
Schuyt, K. y Brander, L. (2004). The economic value of the World’s wetlands. WWF Living Waters. Conserving the Source of Life. Gland, Suiza. 31 pp.
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M. Sc. Juan Eduardo Gil Mora
mundoandino2005@tahoo.es
Biólogo; M. Sc. en Ciencia y Tecnología Ambiental, Past Decano del Colegio de Biólogos del Perú: Consejo Regional XIV Cusco, ex Gerente Regional de Recursos Naturales y Gestión del Ambiente (GoRe Cusco), Docente Escuela de PosGrado UNSAAC; UAC; UTEA; UNAP y Consultor Ambiental con Registro SENACE N°436-2019-AGR.
