Hoy vives prisionera
y no sabes por qué.
Tus hijos son muertos
y no sabes por qué.
Tus mujeres son violadas
y no sabes por qué.
Tus casas son quemadas
y no sabes por qué.
Oh, ciudad grande,
hambrienta de pan y vida.
Cada día mueres un poco.
Gestora de libertad y sueños,
¿dónde están tus hombres?
¿Dónde está tu grandeza?
¿Cuándo murió tu nobleza?
Callas, porque no sabes qué decir.
Sí, sé que tus hermanos
se desangran.
Levántate.
No desmayes,
aún hay esperanza.
Volverá un 9 de diciembre
Y gritarás otra vez…
¡Libertad!
Huamanga, Noviembre 1987.
