La convicción en el liderazgo es fundamental, especialmente cuando ella se basa en principios, y no tanto en valores. ¿Por qué? Porque los valores de cada quien son diferentes según la concepción de cada persona, pero los principios son universales. Por ejemplo, la fidelidad al cónyuge, para uno de ellos es clave para la buena relación marital, pero para aquel o aquella que es infiel, no lo es. Hasta algunos dicen que es “una canita al aire” y la sociedad lo tolera y entiende, especialmente en los varones, aunque en los últimos tiempos vemos que este mal social es practicado y vivido por mujeres con parejas estables.
Por eso en el liderazgo, la convicción es la confianza de estar seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando en el momento no se pueda ver. Es la seguridad que tiene una persona de la verdad o certeza de lo que piensa o siente. Es algo más que convencimiento.

Una persona convicta sabe perfectamente lo que hace y por qué lo hace. Un líder que no tiene convicciones firmes pone en juego su estabilidad de trabajar con personas, e incluso, con el tiempo hasta podría fracasar en sus proyectos personales. Deja de ser un líder para convertirse en un seguidor de otras ideas.
Las convicciones en el liderazgo se aprenden. Nadie nace con convicciones firmes. Un niño es voluble e inconstante hasta la adolescencia. Luego, un joven lo es cuando no sabe manejar sus emociones o duda del camino que debe tomar. En la edad adulta, si ello no se aprendió, aunque tenga varios títulos universitarios o hable varios idiomas, no tendrá un carácter con dominio propio y se dejará convencer por cualquier opinión. Aunque suena duro decirlo o escribirlo, una persona sin convicciones es inconstante en todos sus caminos. Es un cobarde frente a la toma de decisiones porque no sabe asumir los riesgos y teme equivocarse o fracasar. No sabe asumir riesgos.
En el liderazgo, las convicciones se van formando desde la niñez y se perfeccionan en la edad adulta con la ayuda, en este caso, del conocimiento académico, experiencia de vida y criterios de otras personas. Este cúmulo de información, el líder lo toma y saca conclusiones personales. Las convicciones se van formando en la vida. De ahí que la madurez se adquiere con el tiempo.
Por eso decimos que una de las características del liderazgo son las firmes y reales convicciones. ¿Qué quiere decir eso? ¿Qué es lo que motiva a un líder?
Cuando hablamos de convicciones nos referimos a la integralidad de la persona. No siempre a un líder lo motiva el querer hacer lo correcto. En estos tiempos cambiantes, donde lo único absoluto es el cambio mismo, la relatividad juega un rol muy importante en la sociedad.
Por eso, cuanto mayor confianza poseas, mayor también es tu responsabilidad. Nunca olvides que en la vida debes saber a dónde vas. Cuando no lo sabes, cualquier bus te llevará a los lugares menos indicados y llegarás a sitios que después lamentarás.
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CESAR SANCHEZ MARTÍNEZ (Lima 1957) es escritor y periodista colegiado, especializado en Economía. Se formó en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Universidad ESAN. Ha realizado estudios de especialización en Buenos Aires y Montevideo. Tiene escrito más mil artículos en diversas publicaciones de América Latina, Estados Unidos y España. Es miembro de la Primera Iglesia Bautista del Callao desde 1974. Como coach-mentor es conferencista en temas de Liderazgo Emprendedor y es director del diario CERTEZA.
