Escribe César Sánchez Martínez / LIMA
Vivimos tiempos globales y tecnológicos, pero al mismo, tiempos de enfrentamientos, adversidad y confusión en la sociedad, aparte de lacras sociales como la corrupción, delincuencia e impunidad, donde cada quien hace lo que quiere.
Ante esa situación, los periodistas o comunicadores sociales viven en medio de esa situación. La otrora profesión deontológica está en riesgo. Muchos buenos valores dejaron de serlo para algunos, ahora existen otros, pero no por la modernidad, sino por la ausencia de una ética en los medios de comunicación tradicionales y ciertos “medios” digitales e impresos que responden a intereses particulares. Todo ello sin considerar que cualquier persona se auto denomina “periodista” y usa sus medios o redes sociales.
Pero la ética va más allá del medio o modalidad para comunicar o difundir algo.
El celo que se guardaba en las viejas redacciones casi ya no existe. Las nuevas generaciones de comunicadores casi nunca escucharon de ello. Es verdad que los tiempos han cambiado y también las estrategias para difundir un hecho, pero… ¿y la ética?
La deontología es una herramienta ética que tiene que ver con los deberes, principios, normas y valores que rigen vidas. Tiene códigos que regulan la conducta para garantizar responsabilidad en el ejercicio del periodismo. La deontología es válida para todas las profesiones, ocupaciones, oficios, puestos administrativos y operativos, es decir, para cualquier estilo de vida.

PRINCIPIOS
Por eso, en estos tiempos modernos, uno de los principios que se está perdiendo entre las personas y, por ende, en las organizaciones es la ética. Todas las personas deberían comportarse de acuerdo con las normas éticas basadas en principios como el respeto, la tolerancia, la honradez, la puntualidad, la responsabilidad, el trabajo en equipo, la solidaridad, la visión de futuro, etc. Estos principios no sólo deberían practicarlo quienes están en una posición de autoridad o responsabilidad, sino todos los colaboradores de una institución. Está comprobado que cuanto más ética es una organización, más exitosa será en su desarrollo institucional.
Para un periodista o comunicador social, se demanda que practiquen o asuman la ética en el sentido más lato de la palabra. La nueva cultura organizacional exige que los colaboradores adopten o tengan muy en claro cuáles son sus principios éticos. El comportamiento de las personas, aún de su “vida privada”, influencia mucho en las decisiones e imagen de la institución.
Una persona que realiza prácticas poco éticas o contra el pudor, es muy probable que no sea de confianza en una organización.
En el mundo de la comunicación social se da el ejemplo con la vida que lleva la persona. No es suficiente el conocimiento o la experiencia, sino la vida que refleja ante quienes trabajen o se relacionen con él.
Por esa razón, es interesante saber que ahora en las corporaciones o empresas globales, el principio ético está contenido en el planeamiento estratégico de las organizaciones. Ello permitirá, trabajar los planes de contingencia, buscar la excelencia y la calidad de manera constante y consistente, cumplir con los objetivos y trazar planes para la institución.
Recuerden que la ética no es una técnica o estrategia. Es un estilo de vida que refleja la integralidad de la persona.
No vamos a insistir en la parte técnica del periodismo porque eso se sabe desde el inicio. Sin embargo, si se debe conocer la misión de la organización para saber qué derrotero seguir. Este aspecto es fundamental para insistir en los principios éticos de las personas.
Nunca olvidemos que los valores marcan la dirección de la persona, y por ende, del trabajo que realiza. Somos testigos que muchas veces, cuando se desconoce este concepto, las personas sólo cumplen lo que tienen que hacer, algunas veces no totalmente. No hay luego una conciencia de que no se cumplieron los objetivos del día. Sí se trata de informar, hacerlo siempre desde una óptica global e integral, nunca de un solo lado.
El periodista o comunicador que práctica principios éticos, es muy probable que esos mismos principios los aplique al momento de interactuar con otra persona.
LO BUENO Y LO MALO

Recuerde que la moral es la noción de hacer el bien o el mal. Es decir, se debe saber evaluar si la persona que busca un bien es íntegra. Los valores se refieren a las buenas costumbres morales que debe haber en cada persona. Es decir, ya no se trata de hacer el bien o el mal, sino qué tipo de principios tiene en su vida. Existen buenos y malos valores. Para algunas personas, la fidelidad ante el cónyuge o la puntualidad son buenos valores, pero para un inmoral o tardón, no lo son. La ética es la ciencia que enseña las obligaciones del hombre en cuanto a su conducta.
En toda organización se pretende alcanzar los objetivos. Un objetivo organizacional es una situación deseada que la empresa intenta lograr. Es la imagen que la institución busca para el futuro. Al final de cuentas los objetivos son los fines hacia los cuales está encaminada la actividad de la organización o fines de la comunicación
ENTRENAMIENTO
Del principio ético también se desprende el entrenamiento. El periodista o comunicador social sabe que por mucha experiencia o conocimiento que tenga, los tiempos modernos y las nuevas tendencias que trae la globalización y el uso de las tecnologías de la información, siempre habrá cosas nuevas por aprender.
Para el comunicador, la capacitación continua es fundamental para perfeccionar tecnologías, metodologías, estrategias y procesos. Por la complejidad de esta herramienta de carácter social y los constantes cambios, especialmente en el rubro del desarrollo tecnológico, es muy importante el auto entrenamiento.
Es necesario seguir mejorando los servicios que se brindan, pero también perfeccionar las metodologías que se utilizan al interior de la organización.
Éstas responden a necesidades del mundo contemporáneo como nación emergente, cuya economía crece cada día más, pero al mismo tiempo mantiene tendencias de exclusión social en zonas urbano-marginales de la costa y en comunidades rurales de la sierra y selva.
La competitividad demanda también mayor capacitación especializada en los cuadros gerenciales en materia de gestión, controles internos, administración de los riesgos, gobierno corporativo y reputación organizacional. Esta competencia debe comprometer a todos las personas. Desde esta perspectiva, es importante invertir en el entrenamiento que requieren los periodistas y comunicadores sociales.
▬▬▬▬▬▬CESAR SANCHEZ MARTÍNEZ (Lima 1957) es escritor y periodista, especializado en Economía. Se formó en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Universidad ESAN. Ha realizado estudios de especialización en Buenos Aires y Montevideo. Tiene escrito más mil artículos en diversas publicaciones de América Latina, Estados Unidos y España. Como coach-mentor es conferencista en temas de Liderazgo y es director del diario CERTEZA.
