Esta tarde ví a mi hermano.
Venía desde lejos,
del campo,
donde están los hombres sin tierra.
Tenía las manos callosas
y una lampa al hombro.
Me dio un beso,
me abrazó fuertemente.
Sentí su olor,
sudor con tierra.
Sonrió.
Me amó.
Me sentí dichoso.
Lo amé más.
Nos abrazamos.
Me dio un poco de tierra,
de su tierra.
Lloré.
Escrito en Andahuaylas el 16 de noviembre de 1987.
