A Regina Sánchez.
Me gustaría caminar contigo
una noche copiosa,
bajo el viejo aguacero de París.
Me gustaría recorrer contigo,
a la luz de la luna
y el bullicio de la gente,
las viejas calles de Madrid.
Me gustaría nadar contigo
en las frías aguas del Mediterráneo
y reír a carcajadas, en esas aguas azules,
frente a los yates en Barcelona.
Me gustaría jugar contigo
en los extensos bosques y praderas
frente al Potomac, en Washington;
pero también, mirar las tiendas
de anaqueles de vidrio
de Nueva York o Londres.
Me gustaría hacer muchas cosas contigo,
pasear, reír, jugar, correr y cantar;
pero lo que más deseo hija mía,
después de haber leído un libro
del “Gabo” García Márquez,
escuchando jazz afroamericano,
es ver una sonrisa tuya.
Callao, agosto 22, 2002.
