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Por César Sánchez Martínez
Desde 2008 hacia adelante, el Perú fue considerado casi por diez años consecutivos, como el país líder mundial en microfinanzas y como una nación para hacer buenos negocios de acuerdo al marco económico y jurídico que el país vivió. Por cierto, que todo ello se debió al rol de las microfinanzas y al crecimiento económico que se tenía en esos años cuando se crecía por encima del 6%. Ese “boom” lo iniciaron las ONG mediante sus bancos comunales, especialmente con mujeres, y al trabajo pionero de las cajas municipales de ahorro y crédito, instituciones que acompañaron a los emprendedores a hacer negocios desde la necesidad. Se generaron miles de empleos, se formalizaron muchos negocios que antes eran ambulantes, se desarrolló la educación financiera, se fomentó el ahorro, se redujo la pobreza urbana, se mejoró el estándar de salud y se empezó a “bancarizar” a las microempresas nacientes y formales.
Todas esas transformaciones sociales fueron posibles, porque las microfinanzas tienen un protagónico rol social en el crecimiento de las pequeñas empresas y porque es la principal herramienta que muchas personas emprendedoras tienen para combatir la pobreza y mejorar su nivel de vida. Miles cruzaron la línea de la pobreza para convertirse en empresarios emergentes, logrando una mejor calidad de vida.
¿Pero, qué son las microfinanzas? Pareciera que el tema está de moda y hasta los políticos, sin saber lo que dicen, comentan sobre ella. Surgen “especialistas” de cuello y corbata que se autoproclaman “expertos” en el tema. Nunca han sido analistas de crédito, ni saben cómo se otorga un microcrédito, pero hablan de las microfinanzas. Incluso, los bancos comerciales tuvieron que “bajar” a determinados segmentos, atraídos no por su aporte social, sino por el lucro que genera el otorgamiento de créditos.
Hay quienes creen que microfinanzas es sinónimo de pequeña empresa. Craso error. Compartimos algunos criterios que lo hemos recogido en los últimos 40 años de la experiencia de las cajas municipales, cajas rurales, cooperativas de ahorro y créditos, Edpyme, financieras y ONG (que incluye a Mibanco cuando era la ONG Acción Comunitaria), reales artífices de las microfinanzas en el Perú.
HERRAMIENTA
Primero, las microfinanzas es una herramienta de desarrollo social que tiene por finalidad combatir a la pobreza en general. Microfinanzas no es un concepto académico, ni finanzas “en pequeño”. Las microfinanzas en el Perú son herramientas que tiene su propia dinámica y singular tecnología, muy distinta a la de los bancos comerciales.
INDUSTRIA

Las microfinanzas (Industria Micro Financiera – IMF) es una industria en el sentido que se fabrica a la medida. No es la manufactura tradicional que se conoce, sino que son procesos que deben cumplirse en los tiempos establecidos y con metas fijadas con antelación. Por ser procesos toma tiempo, y se aproxima al desempeño de gestión basado en el buen gobierno corporativo.
FINANCIAMIENTO
Son canales de financiamiento en dos sentidos. Primero, porque los proveedores de líneas de fondeo (cualquiera sea la organización) canalizan recursos hacia una entidad microfinanciera, y ésta a su vez, lo hace mediante las colocaciones a los empresarios vinculados con la micro y pequeña empresa (MYPE). Esta relación IMF-MYPE o MICROEMPRESA hace confundir a muchas personas que consideran que se trata de lo mismo.
PROCESOS
La IMF utiliza diversos procesos de medición como indicadores del desarrollo crediticio, empresarial y gestión. Al usar procesos, también se entiende que hay riesgos que asumir, razón por la cual, aparece otro actor clave en las microfinanzas. Se trata de metodologías (en algunos casos hasta software) de administración de riesgos empresariales (Crediticios, financieros, operativos, estratégicos, reputacionales, de capital, etc.). De todos los riesgos, el reputacional considerado entre los estratégicos es demoledor si no se administra adecuadamente.
CONTROLES
Las microfinanzas como herramienta social son expuestas ante posibles riesgos (siniestro si se produce el riesgo), muchos de los cuales están en la misma organización, cuyos responsables son las personas. De ahí que la adecuada aplicación de controles internos es fundamental para una transparente gestión. Aún la denominada “Educación Financiera” tiene sus bases en las respuestas que otorgan los debidos controles internos. La auditoría y la supervisión son válidas en esta parte. Algunas instituciones microfinancieras son supervisadas por la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras de Fondos de Pensiones (SBS), y en el caso de algunas cooperativas de ahorro y crédito por la FENACREP. Incluso, las auditorías externas para las organizaciones no supervisadas son primordiales para acceder a mayores fuentes de financiamiento, como el caso de las organizaciones no gubernamentales.
REGULACIÓN
La industria microfinanciera por ser de naturaleza financiera tiene normas de regulación establecidas por la SBS. Por ejemplo, las normas de Basilea son aplicables a ciertas IMF, aunque muchas veces está fuera del alcance de las mismas. Controvertida norma, pero real para la industria microfinanciera.
METODOLOGÍAS
Las microfinanzas en el Perú han desarrollado sus propias metodologías que la hacen diferentes de IMF de otros países. Cada metodología es propia de cada país y de cada organización. No es lo mismo, la metodología de una caja municipal que la de un “banco comunal” de una ONG. Una EDPYME (Entidad de Desarrollo para la Pequeña y Microempresa) difiere mucho de una financiera o cooperativa de ahorro y crédito.

TECNOLOGÍAS
También las tecnologías de la información son distintas. Un cajero corresponsal de una caja municipal es diferente al de un banco comercial, no sólo por el costo del mismo, sino por los servicios que se brinda. Hasta los software son distintos.
CRÉDITOS
Aunque algunas IMF como las cajas municipales se han acercado mucho a la banca tradicional, y ésta a su vez se ha aproximado a las microfinanzas, el “microcrédito” sigue siendo el principal producto de bandera de la industria microfinanciera. No sólo se diferencia de la tasas de interés, sino que es un producto que sigue estando aún en el ámbito de las microfinanzas. Los bancos comerciales rara vez podrán acercarse al microcrédito por los costos operativos que representa. Cuando se inició el fenómeno de las microfinanzas, solamente la ONG IDESI apoyaba a los emprendedores informales, pero desde hace más de 40 años, las cajas municipales, ordenaron el segmento. Exigieron la formalización y “bancarización” (por no llamarle “municipalización financiera”) para que los emprendedores accedan a un microcrédito. Los bancos ni por equivocación se acercaban al segmento, porque no era negocio prestar 200 o 500 soles. Algunos bancos tuvieron que crear sus divisiones de Microfinanzas o comprar algunas instituciones microfinancieras para llegar a los emprendedores, unidades de negocios comerciales o industriales.
PRODUCTOS
Dada la realidad del país, las IMF elaboran productos financieros propios que van desde los microcréditos y microahorros hasta los microseguros. Algunas ONG desarrollan los llamados bancos comunales exitosos y trabajan con mujeres. También ciertas cajas municipales se orientan a los créditos solidarios, rurales o “créditos verdes”.
COLABORADORES
Los recursos humanos son fundamentales en el desarrollo y éxito de las IMF. En estos tiempos que hay una sobre oferta de créditos por el exceso de liquidez, los analistas de crédito desarrollan criterios acorde con la realidad del mercado, pero también de la institución. Un analista de las IMF es una persona capacitada que sabe perfectamente a quien otorga un crédito. El problema viene cuando algunos “analistas” sin experiencia o presionados por las cuotas mensuales que deben cumplir por la sobre oferta de liquidez, empiezan a otorgar créditos a discreción sin la evaluación rigurosa. Eso genera el incremento de la mora y hasta el deterioro de la cartera.
ESPECIALIZACIÓN
Con la presencia de las FINTECH y el desarrollo de diversos monederos electrónicos, así como el uso de tecnologías, ha generado que el talento que labora en estas instituciones, se especialice y acceda a nuevos conocimientos y experiencias. Cada año la mano de obra microfinanciera es cada vez más especializada y segmentada. Muchos bancos pagan más para contar con los recursos humanos que se capacitaron y especializaron en la industria microfinanciera, de las cuales, ahora las CMAC son las hermanas mayores.
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CESAR SANCHEZ MARTÍNEZ (Lima 1957) es escritor y periodista colegiado, especializado en Economía y Liderazgo. Se formó en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Universidad ESAN. Ha realizado estudios de especialización en Buenos Aires y Montevideo. Tiene escrito más mil artículos en diversas publicaciones de América Latina, Estados Unidos y España. Como coach-mentor es conferencista en temas de Liderazgo y es director del diario CERTEZA.
